Hoy en día, los hijos necesitan padres con mucho cuento...

CUENTO: EL SAUCE DE REBECA

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Esta semana recibí un regalito. Una persona, cuya labor admiro, me compartía en twitter un poema que estaba leyendo de Mariano Coronas y se acordó de que quizás a mí me gustara…

¿Tan fácil es tocarme el alma? Tan fácil. Me encantó que pensara en mí. De verdad, porque no es fácil llegar a mi última capa. Precioso detalle.

mujer de mariano coronas

 

Por eso quiero dedicarle este cuento para niños sobre el amor de las palabras. Puedes descargarlo e imprimirlo aquí: EL SAUCE DE REBECA. O escucharlo de mi voz más abajo.

Porque ella, que las ama tanto, es además tan generosa como para dedicarse profesionalmente a compartirlas con los hijos de miles de familias… ¡Gracias, Rebeca, por regar las vidas de otros con tu voz! Podéis encontrarla junto al resto del equipo en UN PUNTO CURIOSO: un lugar especializado en la promoción de la lectura y la creatividad.

 

CUENTO: EL SAUCE DE REBECA

En la ciudad de los números hacía tiempo que no había espacio para las letras. Todos sus ciudadanos sabían mucho de economía y llevaban una pequeña libreta colgando de sus cinturones para anotar bien sus cuentas. ¡Todo debía cuadrar! Pero además, vivían en casas circulares, se desplazaban en automóviles triangulares, y hacía tiempo que no sabían lo que era vivir despeinados porque se había puesto de moda llevar sombreros cuadrados. Sombreros cuadrados para cabezas cuadradas… ¡no deja de tener gracia!

 

Pero la pequeña Rebeca siempre repetía un ritual secreto cuando caminaba hacia la escuela. Al llegar bajo el sauce llorón de los cinco mil kilos se paraba, cerraba fuertemente sus ojos, y desaparecía. En realidad, solo se ausentaba el tiempo necesario para llenar una pequeña regadera con el agua de un riachuelo, y subir a la colina de los quinientos metros. Lo que allí hacía lo tendrás que descubrir tú.

 

Solo te diré que inició una pequeña revolución en la ciudad. De las silenciosas, de las que se llevan a cabo transformando los cimientos de una población: a través de los niños.

 

Desde entonces, el sauce llorón perdió su apellido y su nombre se cambió. Había que recordar por siempre a la niña que creyó que las cosas podían cambiar.

 

 

Puedes encontrar el resto de mis cuentos para niños aquí. Y si te gustan… ¡gracias por compartirlos!

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