Hoy en día, los hijos necesitan padres con mucho cuento...

MATERNIDAD: ERRORES PASADOS, ACIERTOS PRESENTES

maternidad-errores-y-experiencias

Puede que veas algunos de mis aciertos en la maternidad, pero déjame que te diga que lamento no poder hacerte visibles mis fallos, mis dudas, y mis omisiones. De eso también aprendí. De eso sigo aprendiendo.

Y te seré sincera: ¡con algunas cosas ni aprendo! (en realidad es que no me da la gana derrumbar ciertos principios que con los años he conseguido cimentar)

De esos momentos, como te digo, no guardo fotos que mostrarte. Pero sí tengo el recuerdo imborrable que me acompaña siempre. Son pasado, pero siguen formando mi presente. La niña que un día fui me enseña a ser la madre del presente que soy hoy.

Porque hay recuerdos que me renacen muchas veces en el corazón de mi maternidad. Y me siguen llegando a la mente para tratar de buscar soluciones presentes. A veces las encuentro a la primera. A veces sigo errando. Porque mis vivencias son eso: mías. Solo yo las dolí y solo yo las reí. Pero me ayudan a ver la luz en el presente.

No siempre he sido madre. Y la que soy hoy, tiene mucho que agradecer a la niña y adolescente que un día fui. Y en ese agradecimiento también tengo el recuerdo del dolor. Así que valió la pena penar si hoy puedo acompañar otras vidas llenándolas de más sonrisas. Por eso mis cuentos del presente son historias de un pasado.

 

niña del pasado madre del presente

 

A mis hijos siempre les digo que no les puedo evitar equivocarse u olvidarse de algo. Que la vida se alimenta de abrazos y cicatrices, y que los dos llegan para quedarse siempre con nosotros. Porque yo lo único que puedo hacer es contar mi experiencia, pero que en ella no están sus soluciones. Solo ellos pueden encontrarlas en sí mismos.

Así que tengo muchas historias que les cuento solo para que puedan conocerme y comprenderme mejor. Porque a veces creo que tienen una imagen de mí fuerte y segura, que tiene soluciones para todo. Pero la realidad es que me tuve que hacer fuerte y segura a mí misma. Solo estaba yo en la búsqueda de soluciones.

Por eso, que conozcan mi presente no significa que conozcan mi pasado ni de qué pedacitos estoy hecha. Así que si tengo mucho cuento es porque tengo muchas historias vividas.

Y se las cuento también para que aprecien su presente. Y el presente ajeno. Porque detrás de cada uno de hay una historia pasada que habla por nosotros. No se puede juzgar a las personas por su apariencia externa, pero tampoco por su presente. Porque solo cada uno de nosotros sabemos cómo hemos llegado a él, y los obstáculos que hemos salvado (o que siguen impidiéndonos levantar)

Así que ya lamento no tener fotos que mostrarte con todos mis errores. Pero quizás tenga historias que quieras escuchar…

 

Educar es amar. Porque pones al servicio de tus hijos lo mejor de ti mismo. Con entrega incondicional. Acompañando su necesidad de sentirte presente. Dejando claro que no están solos.

 

Pero amar también es saber apartarte a tiempo y permitir que ellos encuentren el aprendizaje en el fracaso.  Porque eso también es educar.

 

Estar disponible sin ser indispensable. Eso también es amar. Y necesario en la maternidad.

 

Educar es difícil. Como padres solo tenemos la voluntad de hacerlo lo mejor posible, y en esa aventura siempre existe el riesgo de cometer errores u omisiones. Pero educar es indispensable. Como indispensable es amar.

 

Los hijos nos enseñan a ser padres. Nosotros no enseñamos a ser hijos; los ayudamos a conocer, a hacer, a ser. Contribuimos a su libertad. Porque eso… también es amar.

 

Quizás te apetezca leer o escuchar este cuento que escribí a Emma para acercarle la emoción del vínculo que se produce entre madres e hijos.

 

¿De cuántos pedacitos estás hecha tú en tu maternidad?

¡Te escucho! ¡Te leo!

0 Comentarios

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: